El pasado 13 de noviembre, decidí con unas amigas, hacer algo distinto: acudir a una campaña de concienciación para darnos cuenta de que todo el mundo no tiene tanta suerte como nosotras. Ése sábado nos presentamos en el local de la Fundación Adsis , ONG que organizaba el evento. Una vez allí, nos dividieron en grupos, ya que había tres labores que hacer: ir al comedor social, a una residencia de ancianos y a un centro de acogida, con menores. Yo me decanté por ir con los menores y partimos hacia ese lugar, convertido en la casa de unos 50 niños que no podían vivir su día a día con su familia. Después de que la directora nos explicara un poco el modo de vida dentro de esa residencia, fuimos con los niños, y estuvimos jugando con ellos. No sabemos quién se lo pasó mejor: si ellos o nosotros. Eran felices, pese a haber crecido sin sus padres, no tienen ni la mitad de lo que nosotros tenemos, pero para ellos lo único que importaba era estar todos juntos, como una gran familia. Marchamos a...